He vuelto a sentir,
y es como si el mundo se moviera más lento.
He vuelto a sentir,
y mi corazón late según tus movimientos.
He vuelto a sentir,
y ya nose si esto es lo que realmente quiero.
Fiorella Pomarino
sábado, 16 de julio de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Pesadilla
Te he visto llegar pero no te sentí. Fuiste una brisa muy ligera entre mi pelo sin dejar rastro en mí. Quisiste que volteara, que suspirara, que te amara. El tiempo no regresa, no escucha, no razona, al contrario empeora.
Insististe en que volteara y como un torbellino te acercaste, lograste descuadrarme y te seguí. Se llenaron espacios; renacieron suspiros, besos y abrazos. Me tuviste entre brazos… ¿y luego qué?
Comenzaron las reglas, comenzó el abandono. Me lave las manos y tú también. Seguimos andando hasta la bifurcación de un camino, donde nos separamos. Fue ahí cuando despertamos. Despertamos de este sin sabor de pesadilla. De esa mala noche a la luz del día.
Insististe en que volteara y como un torbellino te acercaste, lograste descuadrarme y te seguí. Se llenaron espacios; renacieron suspiros, besos y abrazos. Me tuviste entre brazos… ¿y luego qué?
Comenzaron las reglas, comenzó el abandono. Me lave las manos y tú también. Seguimos andando hasta la bifurcación de un camino, donde nos separamos. Fue ahí cuando despertamos. Despertamos de este sin sabor de pesadilla. De esa mala noche a la luz del día.
Niña tímida V
Estás cerca, te siento.
Siento como tu presencia me ahoga,
Volteo pero no te veo.
En mi intento me equivoco,
Choco contra otros,
Contra mis propias equivocaciones.
Estás tan cerca,
Siempre en mis sueños.
Siento como tu presencia me ahoga,
Volteo pero no te veo.
En mi intento me equivoco,
Choco contra otros,
Contra mis propias equivocaciones.
Estás tan cerca,
Siempre en mis sueños.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Anochece
Anochece con el sol en el medio
entre el mar y un fraile saltando.
Anochece como dos amantes en un carro
perdidos entre las luces de los faros.
Anochece con el vapor marcado en la ventana
de dos personas que se aman.
Amanece con mi reflejo en el agua
mirando de manera inesperada.
entre el mar y un fraile saltando.
Anochece como dos amantes en un carro
perdidos entre las luces de los faros.
Anochece con el vapor marcado en la ventana
de dos personas que se aman.
Amanece con mi reflejo en el agua
mirando de manera inesperada.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Robando Paredes
Son las tres de la tarde y he salido de La Carreta con el estómago lleno. El almuerzo ha sido largo. Hemos pedido demasiadas botellas de vino para poder cerrar el maldito contrato con los clientes más arrogantes de Lima. Felizmente ya se acabó y estoy camino a casa. Lamentablemente suena mi celular y es Andrés. Quiere que lo acompañe a comprar una obra de arte. Sonaba como un niño ansioso antes de subirse a su primera montaña rusa. Estaba nervioso, era obvio. Recalcaba mucho que era una obra de arte. Bah, debe ser un engreimiento suyo y quiere que alguien más le diga que esa compra es necesaria.
Llego a su casa en San Isidro, que por poco y ocupa toda la manzana, y me abre un señor bien vestido; los zapatos bien lustrados y unos guantes blancos que contrastan con el color de su piel. Sus ojos me miran con recelo y su mirada me sigue por el pasillo, como si el vacío de la casa no fuera suficiente para acentuar más la escalofriante bienvenida. Felizmente ya me sé el camino, así que subo las escaleras, volteo a la derecha recorriendo los cuadros más mórbidos que uno puede imaginar. Al fondo se pueden distinguir dos puertas; si él estaba en el cuarto de la izquierda la compra era informal; si estaba del lado derecho era una compra sencilla, aburrida.
“¡Felipe!”, por acá, ven, entra al toque- me dice Andrés desde el lado izquierdo. Entro a la sala y veo algo que me descuadra por algunos instantes. Es “una obra de arte” pero es diferente. El vendedor parece estar muerto puesto que no da señales de vida y solo tiene un papel con el precio, y dos matones peores que perros atrás suyo. La obra de arte esta tendida en la mesa de vidrio que ocupa la mitad del salón. La veo, la miro y la observo. Pongo cara de conocedor y pregunto el precio. Andrés me pasa el papel. Es una suma de dinero descomunal por un pedazo de pared. Porque eso es, un gran pedazo de pared, un dibujo mal hecho, una causa sin fin.
El vendedor me mira y sus ojos se pierden entre arrugas y cicatrices. “Las debe de tener hace años”- pienso. Debió haber estado en la cárcel, tal vez violó a su hija y a su hermana y a todas las mujeres que se le cruzaron en su vida y cuando se quedo solo no le quedo más remedio que aburriste con dos perros lame culos que le sean fieles por tirarles grandes sumas de dinero. “¡Felipe!”- me dice Andrés. “Te está hablando huevón, respóndele”. Me había quedado soñando como un adolescente cuando ve un buen par de tetas paradas y un poto redondo.
Digo que me parece una completa estupidez pagar 10 mil soles por un pedazo de pared. “Me cagué este viejo me va a violar” – pensé y pensé en irme corriendo la verdad. El viejo casi calvo sin alma y con aliento de muerto dio dos pasos al frente mío y me dijo “¿Tiene usted alguna idea de cómo ese pedazo de pared a llegado a ésta mesa?” Le digo que no, pues la verdad no me interesa… me quedo pensando un rato ya que el viejo solo atinó a darse la vuelta. Sentí que tenía la obligación de preguntarle el famoso “¿Cómo llego?” Ya que sus perros falderos me miraban con rabia entre los dientes.
El grafiti que ves en la mesa, ha sido robado de la calle. “¿Robado de la calle? Lo que está pasando es que le están robando 10 mil soles al imbécil de Andrés – era lo único que podía pensar. Yo sé que no es fácil de creer, coja un espejo y mire la cara de idiota que tiene en este momento. Pero si no fuera verdad no estaríamos aquí.
Miro a Andrés y su cara esta tiesa. Me mira y siento como las puertas están siendo cerradas con seguro por el par de chupamedias del tío éste.
Negocios son negocios – le dijo el viejo a Andrés apuntándolo con una pistola en la cabeza. No deje que un imbécil que como él, que no conoce el arte como usted le haga cambiar de parecer.
Así que el imbécil era yo. El imbécil que tenía a dos moles a su costado incapaz de moverse era yo. ¡Andrés paga los 10 mil putos soles! – solo podía pensar en eso, quería gritarle y decírselo pero no podía, las palabras no salían de mi boca. Sentía como mi cuerpo se hacía cada vez más pequeño, sentía como sus cuerpos atacaban el mío.
Estaba mudo, vivo pero muerto. Quería salir corriendo y no podía. ¡Maldito seas Andrés solo sácame de acá! Vi como los guantes blancos del que me abrió la puerta se volvían rojos, y como todo un alboroto sacudía la casa, solo quería cerrar los ojos para evitar tanta violencia, sólo quería estar mi casa o la aburrida reunión y no estar en ésta pared blanca manchada de rojo, haciendo de mí una obra de arte.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Un solo sentimiento
Arrogante tú,
Con tus modales pitucos.
Desganado de la vida
Sin reclamos ni tonterías.
Arrogante tú,
Incapaz de mover un dedo
Incapaz de sentir recelo.
Incapaz de ser el culpable aunque sea una vez en tu vida.
Arrogante tú,
Sin favores ni promesas,
Sin cariño ni tristezas.
Lleno de niñerías.
Arrogante tú,
Rodeado de amigos fantasmas,
Fantasmas que se van al ritmo de tus palabras.
Con tus modales pitucos.
Desganado de la vida
Sin reclamos ni tonterías.
Arrogante tú,
Incapaz de mover un dedo
Incapaz de sentir recelo.
Incapaz de ser el culpable aunque sea una vez en tu vida.
Arrogante tú,
Sin favores ni promesas,
Sin cariño ni tristezas.
Lleno de niñerías.
Arrogante tú,
Rodeado de amigos fantasmas,
Fantasmas que se van al ritmo de tus palabras.
martes, 12 de octubre de 2010
Niña tímida IV
Si va a venir, que venga
Si voy a sufrir, lo haré
Si las fuerzas no me alcanzan para mirarte a los ojos
Los cerraré y esperaré.
Esperaré tus labios en mi boca
Y mi boca en tu corazón
Si voy a sufrir, lo haré
Si las fuerzas no me alcanzan para mirarte a los ojos
Los cerraré y esperaré.
Esperaré tus labios en mi boca
Y mi boca en tu corazón
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