domingo, 25 de julio de 2010

Las mujeres y el fútbol

Estoy sentada en mi sillón y necesito una cerveza. Estoy esperando que comience el partido Alemania-Uruguay. Al costado mío están tres amigas esperando que enfoquen a Diego Forlán. A falta de una cerveza tengo una limonada que me da fuerzas para vivir cada minuto del partido. Uruguay, un país hermoso dotado de un equipo perfecto. Cada intento de gol es un grito que sale de mi garganta. “¡Vamos Forlán!”, es lo que he aprendido a gritar en éste último mes.

Es ése jugador uruguayo, perfecto de pies a cabeza, que lo da todo en la cancha y fuera de ella. Que corre sin parar y vive cada minuto del partido. Es el suspiro que nos saca a mí y a mis amigas cada vez que la cámara le enfoca la cara. Es la vincha blanca que despeja su pelo, son sus ojos y esa nariz que lo hacen hombre. Es por Uruguay que, las mujeres, amamos el fútbol, amamos los partidos y sobre todo amamos a los jugadores.

Suárez, Abreu, Fernández, Lugano, Cavani, Muslera, Peréz, son los apellidos que más repito en el día. Es la primera vez que vivo y sufro por una selección, que sufro por mis jugadores. Fue ésa depresión que nunca antes había sentido cuando Forlán faltando segundos para que acabe el partido, haga un tiro libre y lo falle por 2 milímetros. Pero fue esta noticia la que me subió los ánimos. El balón de oro va para Diego Forlán y así vuelvo a respirar. Gracias Forlán.

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