lunes, 27 de diciembre de 2010

Anochece

Anochece con el sol en el medio

entre el mar y un fraile saltando.

Anochece como dos amantes en un carro

perdidos entre las luces de los faros.

Anochece con el vapor marcado en la ventana

de dos personas que se aman.

Amanece con mi reflejo en el agua

mirando de manera inesperada.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Robando Paredes

Son las tres de la tarde y he salido de La Carreta con el estómago lleno. El almuerzo ha sido largo. Hemos pedido demasiadas botellas de vino para poder cerrar el maldito contrato con los clientes más arrogantes de Lima. Felizmente ya se acabó y estoy camino a casa. Lamentablemente suena mi celular y es Andrés. Quiere que lo acompañe a comprar una obra de arte. Sonaba como un niño ansioso antes de subirse a su primera montaña rusa. Estaba nervioso, era obvio. Recalcaba mucho que era una obra de arte. Bah, debe ser un engreimiento suyo y quiere que alguien más le diga que esa compra es necesaria.

Llego a su casa en San Isidro, que por poco y ocupa toda la manzana, y me abre un señor bien vestido; los zapatos bien lustrados y unos guantes blancos que contrastan con el color de su piel. Sus ojos me miran con recelo y su mirada me sigue por el pasillo, como si el vacío de la casa no fuera suficiente para acentuar más la escalofriante bienvenida. Felizmente ya me sé el camino, así que subo las escaleras, volteo a la derecha recorriendo los cuadros más mórbidos que uno puede imaginar. Al fondo se pueden distinguir dos puertas; si él estaba en el cuarto de la izquierda la compra era informal; si estaba del lado derecho era una compra sencilla, aburrida.

“¡Felipe!”, por acá, ven, entra al toque- me dice Andrés desde el lado izquierdo. Entro a la sala y veo algo que me descuadra por algunos instantes. Es “una obra de arte” pero es diferente. El vendedor parece estar muerto puesto que no da señales de vida y solo tiene un papel con el precio, y dos matones peores que perros atrás suyo. La obra de arte esta tendida en la mesa de vidrio que ocupa la mitad del salón. La veo, la miro y la observo. Pongo cara de conocedor y pregunto el precio. Andrés me pasa el papel. Es una suma de dinero descomunal por un pedazo de pared. Porque eso es, un gran pedazo de pared, un dibujo mal hecho, una causa sin fin.

El vendedor me mira y sus ojos se pierden entre arrugas y cicatrices. “Las debe de tener hace años”- pienso. Debió haber estado en la cárcel, tal vez violó a su hija y a su hermana y a todas las mujeres que se le cruzaron en su vida y cuando se quedo solo no le quedo más remedio que aburriste con dos perros lame culos que le sean fieles por tirarles grandes sumas de dinero. “¡Felipe!”- me dice Andrés. “Te está hablando huevón, respóndele”. Me había quedado soñando como un adolescente cuando ve un buen par de tetas paradas y un poto redondo.

Digo que me parece una completa estupidez pagar 10 mil soles por un pedazo de pared. “Me cagué este viejo me va a violar” – pensé y pensé en irme corriendo la verdad. El viejo casi calvo sin alma y con aliento de muerto dio dos pasos al frente mío y me dijo “¿Tiene usted alguna idea de cómo ese pedazo de pared a llegado a ésta mesa?” Le digo que no, pues la verdad no me interesa… me quedo pensando un rato ya que el viejo solo atinó a darse la vuelta. Sentí que tenía la obligación de preguntarle el famoso “¿Cómo llego?” Ya que sus perros falderos me miraban con rabia entre los dientes.

El grafiti que ves en la mesa, ha sido robado de la calle. “¿Robado de la calle? Lo que está pasando es que le están robando 10 mil soles al imbécil de Andrés – era lo único que podía pensar. Yo sé que no es fácil de creer, coja un espejo y mire la cara de idiota que tiene en este momento. Pero si no fuera verdad no estaríamos aquí.

Miro a Andrés y su cara esta tiesa. Me mira y siento como las puertas están siendo cerradas con seguro por el par de chupamedias del tío éste.

Negocios son negocios – le dijo el viejo a Andrés apuntándolo con una pistola en la cabeza. No deje que un imbécil que como él, que no conoce el arte como usted le haga cambiar de parecer.
Así que el imbécil era yo. El imbécil que tenía a dos moles a su costado incapaz de moverse era yo. ¡Andrés paga los 10 mil putos soles! – solo podía pensar en eso, quería gritarle y decírselo pero no podía, las palabras no salían de mi boca. Sentía como mi cuerpo se hacía cada vez más pequeño, sentía como sus cuerpos atacaban el mío.

Estaba mudo, vivo pero muerto. Quería salir corriendo y no podía. ¡Maldito seas Andrés solo sácame de acá! Vi como los guantes blancos del que me abrió la puerta se volvían rojos, y como todo un alboroto sacudía la casa, solo quería cerrar los ojos para evitar tanta violencia, sólo quería estar mi casa o la aburrida reunión y no estar en ésta pared blanca manchada de rojo, haciendo de mí una obra de arte.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Un solo sentimiento

Arrogante tú,
Con tus modales pitucos.
Desganado de la vida
Sin reclamos ni tonterías.

Arrogante tú,
Incapaz de mover un dedo
Incapaz de sentir recelo.
Incapaz de ser el culpable aunque sea una vez en tu vida.

Arrogante tú,
Sin favores ni promesas,
Sin cariño ni tristezas.
Lleno de niñerías.

Arrogante tú,
Rodeado de amigos fantasmas,
Fantasmas que se van al ritmo de tus palabras.

martes, 12 de octubre de 2010

Niña tímida IV

Si va a venir, que venga

Si voy a sufrir, lo haré

Si las fuerzas no me alcanzan para mirarte a los ojos

Los cerraré y esperaré.

Esperaré tus labios en mi boca

Y mi boca en tu corazón

Niña tímida III

Hay muchas palabras silenciosas

Quebrándose en mi garganta

Después de guerras la solución,

Es enterrarlas.

jueves, 30 de septiembre de 2010

No quisiera ser una princesa

Siempre supe desde pequeña que todo tiene un final. Sabemos que nada dura para siempre. Que por más que los cuentos de hadas terminen en “y vivieron felices para siempre”, el mismo cuento termina ahí. Porque ya no hay más de que hablar. Porque no tendría sentido contarnos como les fue. Sabemos que les fue maravilloso. Lo más probable es que todas las princesas se hayan casado en el castillo más grande del mundo mirando el mar o rodeadas de jardines inmensos. Tal vez se hayan ido de luna de miel al reino vecino o al de sus primas. Y como siempre estuvieron felices; tuvieron hijos, desayunaban todos los días en la cama, almorzaban juntos, jugaban con ellos, y la cena era el momento donde todos reían… y era así… día tras día. Sinceramente, que aburrido.

Felizmente yo no soy una princesa y dudo que alguna quisiera serlo. Sé que varias veces nos han escuchado decir “quiero que me trate como una reina, que me sorprenda”. Pero eso solamente pasa por nuestras cabezas muy pocas veces, especialmente cuando las cosas van mal. Pero si creo que cada una quisiera tener un cuento.

En mi cuento, tendrían que haber muchísimas brujas. La que me de de comer la manzana prohibida, la que me hinque el dedo hasta sangrar, la que me quiera dormir para siempre, la que no me deje salir de la punta del castillo más alto, la que no quiera mi felicidad. Pero también tienen que haber, hadas que me ayuden, sapos que me hablen y seduzcan, para besarlos y convertirlos en príncipes. Polvos mágicos para poder volar y mirar lo que realmente me rodea. Animales que canten y bailen conmigo, mientras trato de encontrar mi camino. Como quisiera que los árboles sean inmensos como los describen, que el cielo siempre este azul y que el sol brille. Pero tengo que dejar de usar polvos y pisar tierra. Saber que pronto el cuento va acabar y con ello toda la fantasía. Así que creo que solo queda una opción, (en mi opinión), quedarse siempre en el cuento sin que llegue el momento en que éste se tenga que cerrar.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Niña tímida II

Antes de irme a dormir

Sólo te quiero decir

Que el espacio que ocupabas en mi cama

Ahora lo llena una almohada,

Hasta mañana.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cuento (parte 1)

Es preciosa. No puedo dejar de mirarla. Tiene el pelo color ceniza, largo hasta la cintura. Sus ojos como la noche contrastan con su piel blanca. Lleva un piercing en la nariz y unos aretes que le cuelgan de las orejas. Está mareada, se le nota. Ella no ha mirado hacia aquí. No paro de pensar en ella. La sigo mirando. Ella se para, se acomoda las tetas, se las levanta. Mira su vestido y lo sacude. Se remueve el pelo y pone sus labios en la cañita para darle el último sorbo a su trago. Está lista, se va a acercar. Viene para acá- Pensé.

¿Qué le digo? ¿Qué hago? Está buenazo, su mirada me mata -se repetía Jimena en la cabeza. ¡A la mierda! Si no le hablo ahora jamás lo haré – fue lo último que pensó antes de tocarle suavemente el hombro, al chico que había mirado toda la noche. ¿Tienes encendedor? –balbuceo Jimena. Él la miró, se paró y sacó de su bolsillo derecho su encendedor. ¿Tienes otro cigarro? –le respondió. Jimena sacó uno y comenzaron a intercambiar algunas palabras antes de que él le invitara un trago.

Puta de mierda, no vino. Se fue con otro. Lo prefirió a él. Cojuda. Toda apretada, mostrándole las tetas con ese escote tan pronunciado. Ahorita atraca, cuidado, un par de tragos más y cae redondita.

Me llamo Javier. ¿Tú? –le preguntó con una sonrisa. Ella se acercó hasta su oreja y le respondió con los labios rozándole- Jimena. Acá esta tu trago Jime –le dijo Javier. A medida que los tragos avanzaban las distancias se acortaban. Ella no paraba de sonreírle, él, sólo le miraba el escote. Parados frente a frente con los vasos servidos, las anécdotas, sus ilusiones, intereses y aficiones se iban exponiendo. Las ganas de conocerse, o por lo menos, pretender ese interés, era lo que aseguraba un buen camino.

Sólo le mira las tetas, ni sabe de que están conversando, huevón. Está tan linda. Su risa llega hasta mis oídos y es dulce, suave. Como quisiera tenerla cerca.

Jimena se dirige a la barra por un mojito. No va caminando, ella baila. La multitud la altera. Trata de pasar de la manera más rápida posible, entre caras que no puede reconocer por la cantidad de alcohol que éstas han ingerido. Está interesada en una persona, Javier. Lo quiere para ella. Sabe que fue ella la que se aventó a dar el primer paso y que ahora sólo le queda esperar que él haga algo. Que la bese.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Niña tímida

El amor es una enfermedad,

nace por un virus,

crece en tu interior,

y por más pastillas que tomes,

siempre regresa.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿Qué tal son sus camas?

Son las ocho y cuarentaicinco de la mañana y ha sonado mi alarma. El evento es el siguiente, “gimnasio”. Cinco minutos más y, ya no tomo desayuno, salgo en carro y llego a la siguiente clase de spinning –pensé y me acomodé en mi camita toda calientita otra vez. Estoy segura que volvió a vibrar pero ni lo sentí. Me llaman a las diez de la mañana, mejor dicho, me levantan a las diez de la mañana, para contarme una de las mejores noticias del mundo. BlackEyedPeas llega a Lima el 13 de Noviembre y las entradas salen éste sábado. Trato de gritar de la emoción pero es inútil. Tengo mucho sueño. Hago un par de llamadas más y me vuelvo a dormir. Por supuesto, no fui al gimnasio.

Dos de la tarde con un poco de vergüenza pido mi comida. No puedo ni bajar las escaleras, así que me suben la comida a mi cama. Como, veo Friends y me vuelvo a meter para tratar de seguir durmiendo. No sé ni cómo salir de ella. Es espectacular. Tiene el tamaño perfecto para mí. Me tapo con una sábana, luego una frazada, un cubrecama y para acabar una frazadita morada que no se la regalaría a nadie. Mi cuarto está asqueroso y no lo he limpiado. Estoy encerrada pero feliz.

Son las cinco de la tarde y sigo en piyama y no fui al gimnasio, no fui a mi clase, y estoy comenzado a pensar en lo rico que debe estar mi cama ahorita. Que tal vez, podría hacer una siesta y no ir a clases en la noche.

jueves, 19 de agosto de 2010

El edificio

Camilo, el perro de Fátima, es un escándalo. Un pajarito se ha metido al departamento y el perro, siendo un labrador, está como loco. No para de ladrar y de correr. No puede para de perseguirlo. Estoy segura que se lo va a comer. Ha roto un par de floreros, ha desatendido la alfombra y no para de saltar de un lado al otro. Se escucha un sonido muy agudo y la cola de Camilo está moviéndose. Ha capturado al pobre pajarito. Lo mastica, le arranca la cabeza, se la come. Le arranca las alas y escupe una a una las plumas del ave. Fátima está aterrada y se ha encerrado en el baño para no ver el cadáver.

Renato y Carlos juegan playstation 3. Se han “tirado” sus clases para poder jugar un poco de fútbol virtual. La emoción los tiene atrapados. Un pase a la derecha, corre unos metros, centra la pelota y…. ¡GOOOOOOOOOOOOL! Entre tantos gritos y payasadas se han encerrado en su propio mundo. Nada más existe.

Julia, la nueva inquilina, ha tenido una noche llena de sexo. Le duelen las piernas y ha terminado con un chinchón en la frente por moverse tanto. Está durmiendo como un ángel. En un sueño profundo, digno después de una noche de arduo trabajo.

La señora del primer piso se ha levantado tarde y no ha preparado el almuerzo. Sus hijos llegarán pronto del colegio y no habrá comida.

Un hombre grita desde el último piso del edificio, pero nadie lo escucha. Ha recibido una pésima noticia. Tal vez la peor. Da de alaridos, pero nadie lo escucha.

Suena el timbre y la señora con las manos llenas de arroz contesta el intercomunicador. ¿Quién es? –preguntó. Necesitamos entrar, es una emergencia –le contestó un señor. ¿Qué clase de emergencia? Acá no pasa nada, todo está muy tranquilo. ¿Quién es usted? –volvió a preguntar. Señora, hay más de 50 personas afuera de su edificio viendo como el señor del último piso se quiere matar, hágame el favor de abrirme la puerta.

lunes, 2 de agosto de 2010

Una noche

Siento como se oprime mi pecho, tus manos está tan lejos de mí. La intranquilidad me ahoga y por más que trato no puedo salir. No quiero perder la esperanza, quiero confiar.

Siento tus manos, como me oprimen el pecho sin poder respirar, la noche es muy larga y en mi soledad estoy. No tengo respuestas, no tengo palabras, no tengo voz. Quisiera dormir para empezar un nuevo día y no parar de reír.

Mi pecho esta oprimido por tus manos tan lejos de mí. Es un nuevo día pero tú no estas aquí. Sal de mi mente, sal de mis pensamientos, sal de mi cabeza. Eres imponente, eres un tornado presente.

jueves, 29 de julio de 2010

Ella

Cuando él bota una lágrima, es por ella,
mira al cielo y suspira, yo sé que es por ella, por que la extraña
la desesperación de no verla le hierve la sangre,
de no poder tocarla, ni acariciarla

No tenerla cerca lo mata
tenerla lejos es puro sufrimiento, un vacio inllenable
no poder ver su reflejo en sus ojos negros...
¿Qué estará haciendo?, Que inquietud

Su olor es chicle adolescente,
las ganas de abrazarla y no soltarla nunca
su pelo largo cayendo suavemente sobre su cara
y está tan cerca de besarla...

domingo, 25 de julio de 2010

Guárdame

Quiero desgarrarme el alma mientras estas presente. Quiero que me mires, me mires con detenimiento. Quiero que veas cada paso que doy, cada movimiento. Quiero que veas como me desintegro sin ni siquiera hacerme daño. Quiero hacerme pure, sin más ni menos. Vamos a ver como me trituro... como me comprimo.
Vamos a ver como cada parte de mi cuerpo desvanece, se hace aire, materia, como es que paso a otro mundo. Vas a ver lo adicta que soy; al sufrimiento, al dolor, a la tortura, a las ganas de no vivir viviendo. A las ganas de aniquilarme sin hacerlo.
Necesito que me mires y no tiembles, no te asustes, no te marches, no lo pienses. Necesito que cuando todo pase, cuando el dolor se vaya, cuando la pena no exista y las ganas de llorar tuyas desaparezcan, necesito que me ayudes. Que me recojas, parte por parte, que me guardes.
Cuando la paz ya este dentro de mí, cuando te haya gritado pidiéndote que pares, cuando parecía que estaba por rendirme, cuando la fuerza se me iba, cuando la paz por fin llegó. Guárdame.

Las mujeres y el fútbol

Estoy sentada en mi sillón y necesito una cerveza. Estoy esperando que comience el partido Alemania-Uruguay. Al costado mío están tres amigas esperando que enfoquen a Diego Forlán. A falta de una cerveza tengo una limonada que me da fuerzas para vivir cada minuto del partido. Uruguay, un país hermoso dotado de un equipo perfecto. Cada intento de gol es un grito que sale de mi garganta. “¡Vamos Forlán!”, es lo que he aprendido a gritar en éste último mes.

Es ése jugador uruguayo, perfecto de pies a cabeza, que lo da todo en la cancha y fuera de ella. Que corre sin parar y vive cada minuto del partido. Es el suspiro que nos saca a mí y a mis amigas cada vez que la cámara le enfoca la cara. Es la vincha blanca que despeja su pelo, son sus ojos y esa nariz que lo hacen hombre. Es por Uruguay que, las mujeres, amamos el fútbol, amamos los partidos y sobre todo amamos a los jugadores.

Suárez, Abreu, Fernández, Lugano, Cavani, Muslera, Peréz, son los apellidos que más repito en el día. Es la primera vez que vivo y sufro por una selección, que sufro por mis jugadores. Fue ésa depresión que nunca antes había sentido cuando Forlán faltando segundos para que acabe el partido, haga un tiro libre y lo falle por 2 milímetros. Pero fue esta noticia la que me subió los ánimos. El balón de oro va para Diego Forlán y así vuelvo a respirar. Gracias Forlán.

Necesito manos que hablen por mi.

Necesito manos que hablen por mí. Que sientan la ira que llevo dentro, las ganas de matar, las ganas de gritar y destrozar. Quiero aprender a hablar con los dedos. Quiero crear sensaciones. Tocar y no parar hasta que me entiendan. Aprender a quemarme y que no duela. Entender que cambiamos y envejecemos. Dar gracias por ser 10 y no menos. Quiero que me escuches sin decir una palabra.

Quiero que sientan la felicidad que llevo dentro, las ganas de bailar y no parar. Gritar desde lo mas alto, y volar. Quiero sentir, quiero crear, quiero llenar espacios en blanco. Saludarte y producir electricidad. Tocarte y sacarte una sonrisa. Llenarte de alegría y de paz. Extenderte la mano, ayudarte. Abrazarte con todas mis fuerzas y no soltarte.

Quiero que sientas lo que yo siento.